Otro cuento de Navidad

DSCN0518Lo que todos esperaban no pasó. Pasó algo diferente.

Claudio y Silvio observan el árbol de navidad en la sala o lo que queda de él después de pasar por las garras y dientes.

Son las 11:35 de la noche y en casa hay un ambiente pesado, como de expectancia. Todos ríen y brindan pero forzadamente. Los niños corren entre los adultos y los jóvenes se reúnen en torno al desvencijado equipo de sonido de la sala.  Sin embargo todos ven de reojo a Claudio mientras Silvio da cuenta de un adorno más. Ninguno se da por enterado de los saludos de compromiso que le dirigen al pasar.  En cambio cuentan y observan de nuevo los adornos que han quedado intactos.

A lo lejos y a veces no tan lejos se escuchan detonaciones necias, retumbantes, inacabables; silbidos y explosiones.  Y tras cada una Silvio salta y se pone en guardia mientras que Esther y Rolando se ven con expresión de culpa, de temor e incertidumbre. Claudio sigue contando.

Los invitados y familiares empiezan a reunirse en torno a la mesa familiar y continúan observando de reojo tanto en tanto.

Las doce de la noche son anunciadas con una atronadora salva de explosiones.  Claudio y Silvio se detienen en su insistente observación, se ponen tensos con sus ojos clavados en los reflejos. Tiemblan, se empiezan a retorcer y a saltar enloquecidos.  Los estallidos son como agujas que perforan sus tímpanos y explotan con dolor en su cerebro.  Garras y manos vuelan incontrolablemente. Los dientes se aprietan y muerden. Silvio y Claudio corren por toda la sala atropellando a los concurrentes y vuelan copas, viandas y regalos.  Y en medio pasa aullando de dolor Camila, con su hermoso pelaje dorado y ojos muy abiertos.

Esther corre angustiada su encuentro mientras  grita descontrolada. Pasa pidiendo disculpas mientras Rolando con cara de disgusto grita instrucciones que nadie escucha por el bramido de las explosiones.

Las doce con quince: Claudio, Silvio y Camila, encerrados en la habitación tiemblan de miedo entre los brazos de Esther y de Carolina la niña de ocho años que entiende que, a los niños con autismo, a los gatos y a los perros,  el júbilo de la cohetería les lastiman como si estuvieran en medio de un campo de batalla;  si hablaran dirían que van a morirse.

En el comedor todos los reunidos se dan el abrazo de Feliz Navidad con cierta timidez. Rolando también.

Silvio y Camila continuarán desgarrando el árbol natural cortado exclusivamente para la ocasión y Claudio recibirá el año nuevo con una máscara de terror.  Esther y Rolando darán por terminado el compromiso.

El año de la Rata de Metal empieza.


 

«La ligirofobia es un miedo a ruidos fuertes, agudos o normalmente repentinos, como las explosiones, las personas que sufren esta fobia no soportan sonidos como los petardos y los cohetes…» (Equinac/FB)

https://lasgafasparaverazul.blogspot.com/2016/04/por-que-se-tapan-los-oidos-los-ninos-y.html

https://www.jujuyalmomento.com/concientizacion/con-pirotecnia-los-ninos-autismo-no-festejan-n76560

 

piroctecnia autismo.jpg

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