Gravedad

maxresdefault«…E incluso podría ser divertido experimentar una gravedad menor que la terrestre…» Isaac Asimov, Por la luz de la tierra.

 

Avi disfruta de los arneses de ingravidez y de los juegos mecánicos como las montañas rusas y las torres de caída libre. Su madre en cambio no.

A Avi le encanta sentir que su peso es menor y que sus pies pueden despegarse del suelo por un momento. La gravedad le pesa, le duele, le perturba. Salta constantemente, de arriba a abajo, de derecha a izquierda.  Muchas veces Rocío, su madre, la encuentra cabeza abajo con los pies sobre la pared y la consiguiente mancha y deterioro de la pintura.  Esta manía así como sus constantes saltos,  aleteos y periódicas rabietas y berrinches incontrolables fueron la causa de la desaparición de Poncho quién no pudo con el reto y escapó.

Si ella hubiera podido hablar en ese momento habría dicho algo así: «…no tengo una sensación clara de dónde están mis brazos y mis piernas y ni siquiera me hacen caso…  cuando salto es como flotar por un instante…cuando salto todas las partes de mi cuerpo casan, se ponen en su lugar…»

Varias veces la han visto los vecinos subida en la terraza de su casa con los pies colgando tres pisos por encima del suelo.  Hay quienes le gritan y quienes se angustian y quienes incluso han llamado a los bomberos.  Rafael, el comandante de la estación de bomberos lo conoce y siempre pregunta ¿Es la niña voladora que vive a tres cuadras?.

Cuando Avi tenía 8 años se cayó de la terraza a la casa vecina, a un piso de distancia. Todos pensaron que la niña quería suicidarse. Pero don Rafa, quien para entonces era un bombero raso, lo entendió perfectamente: la niña quería volar.

Hay personas que se sienten molestas con las leyes de la física terrestre, personas díscolas. Hay quienes incluso no aguantan la ropa y simplemente desearían caminar por la vida desnudos. Y otros que perciben el calor y el frío de manera desorganizada, irreconocible, angustiosa…

Avi es de esas personas que desearían darse un paseo por la Luna y ver otros cielos, sentir la ausencia de ese peso en su cuerpo, de la sensación de liviandad y liberarse de la tiranía de la gravedad.

Avi recuerda todo eso flotando fuera de la EEI* envuelta en su traje de astronauta hecho a la medida. Y recuerda aquella vez que don Rafa la llevó al parque de diversiones y la subió, a pesar de las protestas de Rocío, a las sillas voladoras.  También recuerda cuando en una clínica intentaron curarla de esa rara manía de volar que ellos llamaban TPS.

 


 

El Trastorno Procesamiento Sensorial o TPS  se refiere a «…problemas con la organización y para responder a la información captada por los sentidos. Los niños pueden ser demasiado sensibles a la información sensorial, poco sensibles o ambas cosas.»  Algunos niños con Trastorno del Espectro Autista y otras neurodiversidades como el TDAH experimentan dificultades en varios planos sensoriales para regular, percibir y organizar la información que reciben por su «analizadores» o canales de entrada sensoriales. Estas dificultades son muchas veces patologizadas al extremo y pretenden ser «curadas» por diversos medios.  Otros por el contrario buscan cómo compensar y ayudar al niño a auto-regularse: aleteos, saltos y movimientos estereotipados.**

*Estación Espacial Internacional

**Fuentes:  Ayres, Anna Jean (1972). Sensory integration and learning disorders . Los Angeles: Western Psychological Services.

 

istock_gravity.jpg

Space Oddity

 

 

 

 

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s