Cuando la escuela enferma (Estrés docente I)

profe-quemados(Angela Corredor y Pedro Samayoa Arenales)

Un cazador del paleolítico acechando su presa, un caballero Templario del inicio del Medioevo en camino a Tierra Santa, una mujer en la época victoriana manifestando por el sufragio femenino, un joven universitario en la post-modernidad conectado en Internet preparándose para un examen; todos comparten algo más que la genética: están sometidos a tensiones. La diferencia está en el entorno psicosocial y en las formas como cada uno enfrenta y maneja es estrés (estrategias de afrontamiento).

Esta es una época de reinicio de actividades escolares, padres, alumnos y maestros en algún momento presentarán estados de ansiedad y estrés. Pero es a los maestros a quienes más se les exige no quebrarse ante la responsabilidad de un aula.

CUÁLES SON LAS FUENTES DEL ESTRÉS

Con frecuencia olvidamos que los maestros son seres humanos y que es un trabajo que constituye una inversión de energía totalmente dinámica y constante. Una jornada escolar no termina cuando los alumnos se marchan, ni comienza cuando llegan a la escuela. El maestro sigue funcionando (y ese es el término perfecto cuando se les ve como máquinas incansables) casi que 24 horas en modo maestro. Dentro de su jornada y fuera de ella se encuentra con estresores como:

  • Dificultades de comunicación con los alumnos, ya sea por la jerarquía que ellos desafían o las carencias en educación emocional que terminan por afectar el vínculo alumno – maestro.
  • Las dificultades de convivencia entre alumnos que generan conductas antisociales y violentas que terminan por resolver solos y a riesgo de ser condenados por las familias de los implicados.
  • Alumnos con dificultades de aprendizaje y de conducta que retan al maestro, muchas veces sin herramientas para afrontar y educar a este tipo de niños.
  • El juicio de las familias, sus altas expectativas y el responsabilizarlo de hechos que la mayoría de veces tienen que ver más con la educación de casa que con el desempeño del maestro.
  • La cantidad de tareas y actividades que debe planear fuera de su horario laboral y que por cuestiones de tiempo no logra organizar dentro del espacio escolar.
  • La vigilancia poco proactiva y la ausencia de acompañamiento de la dirección, quienes muchas veces condicionan cada decisión y limitan su quehacer educativo, al punto de quemarles más que los mismos alumnos o padres.

MALESTAR DOCENTE O DESENCANTO POR LA VOCACIÓN

Pero si nadamos más profundo encontramos que más allá de estrés se instaura algo llamado “malestar docente”, motivado por las débiles redes de apoyo, la baja remuneración, los escasos periodos de descanso, la competitividad entre docentes y la formación y actualización precarios o inexistentes.

Aunque cada maestro afronta estas dificultades e incertidumbres dependiendo sus herramientas como ser humano, tampoco la escuela les provee de un apoyo psicoterapéutico, casi que abandonándolos a su suerte.

UN PEQUEÑO RESUMEN SOBRE TEORÍA DEL ESTRÉS

En el año 1900 AC el médico egipcio Kunus Pyprus describió los efectos de las tensiones sobre las personas. Lo que su colega egipcio describió un poco más de un milenio atrás, el doctor Canon (1932) lo llamó por primera vez Stress, refiriéndose a los efectos de las presiones sobre los seres humanos (El Sahili-Gonzáles, 2010).

Más adelante Hans Selye, médico e investigador austriaco, definió el término Stress (castellanizado mucho después como estrés) y agregó el término de Síndrome General de Adaptación (SGA). Éste es “…un conjunto coordinado de reacciones fisiológicas ante cualquier tipo de estímulo nocivo, físico o psicológico” (El Sahili-Gonzáles, 2010). Lo utilizó para referirse al fenómeno que se presentaba en muchos enfermos y que se caracterizaba por “cansancio, pérdida de apetito, baja de peso, astenia”. Inicialmente lo denominó “Síndrome de estar enfermo” (Ortega, 1999). Posteriormente, acuñó el término y también definió dos subconjuntos menos conocidos y populares: Eustres y Distres. También Pavlov y Freud hicieron su contribución al tema del estrés con el origen psicosomático de condiciones orgánicas y el desarrollo del concepto de Angustia y los miedos internos…” (El Sahili-Gonzáles, 2010).

Desde la época de Selye hasta el presente, el término ha sido interpretado desde la óptica de quien lo utiliza. Popularmente es usado para designar una serie de fenómenos y situaciones generalmente negativas y displacenteras. También se han generado una serie de mitos y equívocos que complican y mistifican la etiqueta verbal ideada por el investigador austriaco. Desde entonces también el término ha sobrepasado el ámbito casi exclusivamente biológico que tenía inicialmente y han surgido interpretaciones y escuelas que han realizado estudios, análisis y propuestas de abordamiento, especialmente en el ámbito de la psicología. A pesar de todo muchas personas e incluso profesionales de la salud mental siguen considerando el estrés como algo negativo y que debe evitarse. Incluso en la literatura e investigaciones sobre el tema se ha enfatizado el aspecto patológico o negativo del fenómeno, lo que Selye llamó Distres (Gutiérrez, 1999, citando a Gutiérrez, 1997 y a Peiró, 1993).

El término stress es de origen anglosajón y literalmente significa “tensión, presión” o, como dice Gutiérrez (1998): “To be under stress”, que se puede traducir como sufrir una tensión nerviosa. En este ultimo sentido, stress es casi homónimo de otro término en inglés: strain… ” El significado de los términos depende del campo de aplicación y en psicología depende del enfoque que se utilice.

Así, han surgido definiciones diversas a partir de la original de Selye, que literalmente decía:»El estrés es la respuesta inespecífica del cuerpo a cualquier demanda, ya sea causada por, ya tenga por resultado condiciones agradables o desagradables. Durante ambos, eustrés («buen estrés») y distrés («mal estrés») el cuerpo experimenta en la práctica las mismas respuestas inespecíficas a los diversos estímulos positivos o negativos que actúan sobre él. Sin embargo, el hecho de que el eustrés cause mucho menos daño que el distrés demuestra gráficamente que es el «cómo te lo tomes» lo que determina, en último término, si uno puede adaptarse al cambio de forma exitosa» (Selye, 1956 citado por Gutiérrez,  2005). Otra definición atribuida también a Selye y citada por Cazabat y Costa (2000) dice que “…el stress es la Respuesta General de Adaptación del organismo frente a un estímulo amenazante”.

ESTRÉS DOCENTE Y BURNOUT

Rodríguez, Ormas y Rodríguez (2007), citan a Travers y Cooper (1996), investigadores de la Universidad de Lancaster y especializados en el estudio del estrés, quienes diseñaron una escala del grado de estrés según las profesiones.  En el cuadro que aparece abajo se detallan las profesiones que, según el estudio de Cooper, están entre las de más alto riesgo de generar altos niveles de estrés.  Así lo concluyen también varios investigadores, entre ellos  Ander-Egg (2005).

 

Minero. 8.3 Conductor ambulancia. 6.3 Farmacéutico. 4.5 Empleado banca. 3.7
Policía. 7.7 Bombero. 6.3 Veterinario. 4.5 Química. 3.7
Operario construcción. 7.5 Profesor. 6.2 Contable. 4.3 Terapeuta ocupacional. 3.7
Periodista. 7.5 Funcionario servicio empleo. 6.0 Peluquero. 4.3 Esteticista. 3.5
Piloto. 7.5 Trabajador social. 6.0 Estadista de mercados. 4.3 Personal de una iglesia. 3.5
Funcionario prisiones. 7.5 Gerente. 5.8 Osteópata. 4.3 Personal de guardería. 3.3
Trabajador publicidad. 7.3 Relaciones públicas. 5.8 Fisioterapeuta. 4.2 Técnico ambiental. 3.2
Dentista. 7.3 Abogado. 5.7 Arquitecto. 4.0 Biólogo. 3.0
Actor. 7.2 Personal de la marina. 4.8 Óptimo. 4.0 Bibliotecario. 2.0
Locutor. 6.8 Personal ejercito. 4.7 Logopeda. 4.0
Médico. 6.8 Secretaria/o. 4.7 Programador informático. 3.8
Enfermera. 6.5 Fotógrafo. 4.6 Técnico de laboratorio. 3.8

Fuente: Travers y Cooper (1997), citados por Rodríguez, Ormas y Rodríguez (2007)

Referencias:

El Sahili-Gonzáles, L.F.A. y Kornhauser, S. (2010).  Burnout en el colectivo docente

Samayoa Arenales, Pedro (2012). Estrés docente y burnout en maestras de educación especial del Ministerio de Educación.

 

 

Continuará.

En el próximo artículo abordaremos la diferencia entre estrés y el burnout. También platearemos algunas recomendaciones específicas para que los maestrs puedan prevenir el distrés en el trabajo y puedan gestionar éste de manera apropiada en los momentos más difíciles del trabajo docente.

 

 

 

 

 

 

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