Educación 5.0: De la pre a la post pandemia ¿La Educación que queremos?

(Originalmente publicado en gAZeta.gt)

Educación 5.0 (de la pre a la post pandemia: ¿la educación que tendremos?)

Desde muy niño tuve que interrumpir mi educación para ir a la escuela.

Gabriel García Márquez

En alguna escuela entre 1900 y 2019

Un grupo de niños observa una rana en un charco de agua del patio de la escuela. Algunos la tocan con cuidado con una hoja marchita. La rana salta y los niños retroceden asustados. Los más valientes la siguen y observan cómo abre la boca y se traga un pequeño insecto…

Riiiiing…

Doscientos niños corriendo por el patio de la escuela, algunos para formarse frente a su salón de clases, otros caminando desganados y otros, distraídos, siguen jugando.

Salón de clases: Los cuarenta escritorios organizados en cuatro filas.

El maestro dice  «Niños,  hoy vamos a estudiar botánica y biología». 

Los niños sacan sus libros.

La maestra lee y dicta, los alumnos siguen la lectura y escriben lo que la maestra pone en el tablero.

Abril 2020: «Huston, tenemos un problema»

Todos en casa. Hay algo que llaman pandemia y que tiene que ver con un virus.  Los niños preguntan a sus padres: ¿Qué es un virus? ¿Le pasó algo a la compu? ¿Qué es pandemia?

De pronto el patio de recreo con sus ranas, sus charcos y sus espacios verdes desaparecen, y una nueva realidad para la que nadie está preparado, comienza.  Padres, niños, maestras y profesores se sientan frente a una pantalla y se esfuerzan por reconconstruir las cuatro paredes del aula en un salón virtual de «aprendizaje».   Un mes, dos meses, tres meses. Llevamos ya casi siete meses de clases virtuales, los más privilegiados. Otros miles reciben guías didácticas redactadas a toda prisa y los menos se sientan frente al televisor o la computadora a seguir tele clases  que pretenden reproducir los mismos escenarios. Otros, muchos, encerrados en sus casas. La función debe continuar.

Quejas de los padres y de los maestros, crisis económica en los colegios privados, caos en las precarias escuelas públicas. Cierres, despidos, incertidumbre. ¿Cómo vamos a evaluar? ¿Qué vamos a aprender? ¿De verdad aprenderán los niños?

Después de seis meses, los maestros están trabajando el doble, con horarios extendidos y usando sus propios recursos. Algunos han aprendido el uso de las plataformas virtuales de aprendizaje. Otros se resisten, protestan y reclaman.  Algunos,  en las áreas rurales, aún visitan a sus alumnos.

La cacareada y artificial Normativa de Educación Inclusiva queda en suspenso.  Anulada. Miles de niños y jóvenes con condiciones de discapacidad o neurodiversidades quedan a la deriva en manos de entornos familiares y sociales en crisis.  Los más afortunados se reencuentran con sus padres y hermanos y de pronto empiezan a aprender. Pero lo más importante de la escuela, los espacios para vínculos sociales y afectivos, queda para después.

Los niños extrañan a sus amigos, el recreo, la refacción compartida y los juegos en el patio de recreo en donde la rana y los charcos abundan en un silencio y quietud extraña, como en un recreo extendido pero sin niños corriendo y gritando.

La escuela tal y como la conocemos cumple este año aproximadamente 190 años de existencia.  Anteriormente, la educación «pública» estaba  circunscrita a  la milicia o a espacios exclusivos para los ciudadanos privilegiados (Atenas, Esparta, Roma) y podría decirse que el resto de población «se educaba en casa».  Aunque las bases de la educación actual se encuentran entre los siglos XVIII y XIX, con el advenimiento de la modernidad, puede decirse que se consolida y se hace oficial a principios del siglo XX con la Revolución Industrial.  El objetivo de esa escuela era «educar a la masa obrera» para que se adaptara a la nueva estructura productiva y por medio de ello mantener el orden y la estabilidad del sistema.  Casi un siglo y medio después, las cosas han cambiado poco, principalmente en cuanto a elementos externos y funcionales.   La escuela continúa siendo en esencia el salón de clases con un adulto al frente que se ha formado dentro del mismo sistema para dirigir y controlar las masas de niños ignorantes que atestan las escuelas y colegios del mundo occidental.

Algunos movimientos renovadores, notas al margen en la historia pedagógica moderna,  se han producido aisladamente y han permanecido y evolucionado en pequeñas escuelas autónomas, fuera del sistema y generalmente promovidas por maestros y padres de familia. Pero el sistema oficial sigue funcionando con ocasionales y absurdas «reformas educativas» que no han empezado a producir efectos significativos cuando ya está la próxima a la puerta, proponiendo nuevas burocracias y metodologías que responden más a las modas y a las necesidades del sistema productivo. 

En 190 años, la sociedad occidental ha vivido cambios y avances significativos en cuanto a la tecnología,  la productividad y los negocios, la educación sigue siendo tan precaria como a principios del siglo pasado.

Mientras tanto, las quejas, las críticas y los fracasos continúan reflejándose en sociedades cada vez más violentas, excluyentes y centradas en el tener más que en el ser.

Paréntesis y notas al margen

Los precursores de la llamada Escuela Nueva se remontan tan lejos como el siglo XV, con Vittorino Ramboldini Da Feltre, quien fundó una escuela cuyo lema era «Venid oh niños, aquí se instruye no se atormenta».  También afirmaba «Quiero enseñar a los niños a pensar no a delirar».  Contextualizando el lenguaje, lo que él decía en 1422 es lo que actualmente muchos pedagogos piensan: estamos educando a los niños para ayer y para reproducir el sistema de productores-consumidores. No están aprendiendo a pensar.

Muchos de ellos empezaron su trabajo docente y desarrollaron sus propuestas pedagógicas trabajando con niños con algún tipo de condición de discapacidad (principalmente trastornos en el desarrollo cognitivo). Y, curiosamente, también sus métodos y propuestas han sido desvirtuados con el pasar de los años, convirtiéndose en una marca y en un producto, desligándolas de la base filosófica con la que fueron creadas.

Lo que hoy estamos promoviendo como Educación Inclusiva y que tanto polvo levanta entre teóricos, académicos y pedagogos ya se ha dicho antes por filósofos, psicólogos y principalmente educadores. Quizás el problema esté en las bases, en los cimientos formativos de la familia y la escuela que el sistema (o sea nosotros como ciudadanos) se encarga de mantener inamovibles. Mientras no modifiquemos nuestros marcos de referencia de valores y creencias, la escuela y la sociedad se mantendrán en el  pantano de coyunturas del que creemos salir con parches y remiendos solo para caer en otro charco más profundo.

Generación alfa

Al diablo con las circunstancias; yo creo oportunidades. Bruce Lee

Tenemos por delante, según las informaciones oficiales de la OMS,  por lo menos cinco meses más de pandemia hasta que el visitante se estabilice como un miembro más de la familia de los covides.  Mientras tanto, hay voces que piden promociones por decreto, jóvenes que ya no quieren regresar a clases presenciales porque han descubierto, por fin, para qué sirve el Internet, padres que despiertan con preguntas sobre si de verdad la escuela tradicional sirve para algo y niños que han encontrado formas más interesantes y útiles de aprender. Docentes quemados, padres confundidos y quizás niños más despiertos. Al respecto vale hacer una referencia del concepto de generación alfa pospandémica planteado por la educadora y conferencista barcelonesa Dolors Reig..

La interpretación, equivocada por cierto, del ideograma chino que representa  la crisis, debería deconstruirse, repensarse y platicarse con los tres pilares de la comunidad educativa: padres, alumnos y maestros. Escuchar las voces disidentes de maestros como Da Feltre, quien decía «Quiero enseñar a los niños a pensar no a delirar», o Michel Eyquem señor de Montaigne, quien proponía «Hay que educar el juicio del alumno, más que llenar su cabeza de palabras». Hacer eco de las propuestas de Freinet, Montessori, Decroly, Freire e incluso Piaget cuando decía que los niños aprenden a pesar de la escuela. 

La oportunidad está servida, solamente depende de quienes recordemos aún las ilusiones que nos llevaron a dedicarnos a la enseñanza.

Es extraño, pero es verdad;

porque la verdad es siempre cosa extraña;

más extraña que una ficción.

Lord Byron

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Formicans

A veces sucede que no tenemos la capacidad de ver; nunca supieron de lo que se habían perdido.

A unos  cuántos cientos de unidades luz de distancia se encuentra Wdljke observando el monitor de plasma. En la superficie, las pequeñas unidades de carbono se mueven de uno a otro lado en un aparente desorden.

Entran y salen de las estructuras circulares por agujeros, grandes mientras que otras unidades de carbono arrastran pesados fardos o lo que parecen pesos enormes. Después de un rato de observación, una sensación penetrante y molesta llega a los sensores vibratorios de Wdljke y de inmediato sabe que eso es lo que los pequeños seres de ese mundo llaman sonido.

Las pequeñas unidades de carbono responden como un solo ser y abandonando sus vaivenes penetran al agujero de donde habían salido antes.

Wdljke y su tripulación pierden el interés de inmediato y se disponen a continuar su viaje de exploración en busca de algún signo de inteligencia en esa galaxia espiral.

Abajo, los niños entran ruidosamente a los salones de clase, arrastrando los pies. Mientras la nave de exploración se aleja del sistema solar, las sonrisas de los niños van desapareciendo y sus caras aplanándose. Al fondo del salón se escucha una voz: ¿están listos para empezar a estudiar?

… Y mientras tanto, en la vecindad,  a un paso de distancia de la Tierra-Dato, en la Tierra Larga 999, los niños y jóvenes se reúnen bajo la arboleda a escuchar un relato de historia terrestre representada por los personajes holográficos de la IA educativa en boca de Sunny y Data, los dos androides que ese día acompañan a los alumnos.

La conferencia es reproducida en los puentes holográficos de todas las naves dispersas por el sistema solar.  Y al terminar,  los alumnos se reúnen en grupos de trabajo al azar conformados por niños y jóvenes para trabajar en sus proyectos colaborativos integrados. 

Dana y J. L.,  los maestros humanos que acompañan a los estudiantes el resto del día, hacen su recorrido diario en la comunidad, aprendiendo de los artesanos, de los artistas y de los filósofos, y jugando con una sofisticada versión de Line Rider y otras aplicaciones de gamificación y realidad virtual.

 Los exploradores nunca imaginaron de lo que se habían perdido…

Es de suponer que la máquina tendría a su disposición cualquier libro, periódico o documento de la vasta y central biblioteca planetaria, organizada totalmente en clave. Y el material de consulta o referencia así obtenido de la máquina instructora por el estudiante podría entonces proyectarse sobre una pantalla o reproducirse en papel para un estudio más detenido.

 Isaac Asimov, La Educación en el Siglo XXI, 1988

Pregunta didáctica: «¿Si tienes acceso a la holocubierta, para qué necesitas maestros?».  Si la inteligencia artificial puede enseñar mejor los contenidos de un programa escolar, ¿se necesitan los maestros humanos?

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