Espejamiento

(en gAZeta.gt)

Sustantivo masculino. Es una palabra que en la actualidad se encuentra desusada. Se define como la acción y resultado de espejar o de espejarse, en desocupar, trasladar, desembarazar, vaciar, desatascar, evacuar o franquear, en purificar, limpiar o pulir en forma desusado y reproducirse la imagen mediante un espejo (Definiciona).

Pero hay otros espejos

que no son de vidrio o cristal,

que no se encuentran lejos,

que todos los pueden mirar.

Sui Generis, Espejos

En una de tantas series de la era pandémica, un personaje ve el cielo nocturno estrellado y con la visión alterada propia de los seres contaminados, pero aún despiertos, dice más o menos lo mismo que Carl Sagan: venimos de allí y siempre esperamos volver.  Otro día, antes y después, aparece un libro de Camille Flammarion, astrónomo francés, amigo de Alan Kardec, y la fotografía de uno de sus grabados, dos de los cuales ilustran este artículo. Y este párrafo en Lumen (1873), también del mismo Flammarion:

Como la noción del tiempo es esencialmente relativa, y como la medida de su duración no tiene nada de real ni de absoluto una vez separado del globo terrestre, había perdido por ello toda medida fija, y me decía que los años y los siglos habían podido pasar por mí sin notarlo, porque el vivísimo interés que me inspiraba en mí el viaje me había hecho hallar corto el tiempo, expresión vulgar que denota la relatividad de esta sensación en nuestra alma.

Algo de lo «bueno» que nos está dejando la pandemia de locura es la oportunidad de leer y escribir, ver con otros ojos lo que ha pasado, lo que está pasando y vislumbrar lo que puede pasar.

Mi vocación de escritor se cristalizó en la era prepandémica en informes, documentos técnicos y algunas pocas líneas de prosa y poesía libres.  Cuando tenía 12 años escribí mi primer cuento sobre un depósito de basura en una parada de bus y por supuesto la única que lo leyó fue mi madre, y por supuesto que fue muy elogiado. La primera crónica fue sobre Creedence Clearwater Revival, para la revista del colegio.  De allí en adelante los trabajos de clase y de la universidad en la querida máquina mecánica con papel pasante y luego el inefable papelito corrector. También en la universidad, un breve paso por el incipiente Rin 78 que abandoné por las inseguridades adolescentes.

Ángela pregunta, ¿qué clásico de la literatura has leído últimamente? Y yo tengo que esforzarme en serio para recordar.  Pero sí he leído otros que no son clásicos por cosas del tiempo.  Y he escrito. Nunca antes había escrito tanto por placer y como apertura.

Y ahora me enfrento al espejo de la realidad. 

Al leer cosas que nunca había leído, releer cosas olvidadas y recordar eventos del pasado, obligadamente me enfrento al espejo de la memoria…deformada necesariamente, pero memoria al fin.  Hacer un recuento de nuestra vida en el contexto de las cosas que pasaban a nuestro alrededor puede ser un ejercicio complicado, retador, amenazante a veces, pero siempre valioso. Las hojas del calendario arrancadas y tiradas por allí en el camino o guardadas cuidadosamente pueden contener imágenes que sirven para reconstruir, para deconstruir y también para edificar.  Eso es lo que ha estado pasando en estos últimos veinte meses.

De dónde venimos, cómo es que llegamos aquí, por qué, cuáles son nuestras circunstancias de clase, de privilegios, nuestra historia personal y nuestro proyecto de vida inconscientemente armado.  ¿Cómo y cuánto ejercicio de vivir hemos hecho? Todo eso está en lo no escrito, en lo no leído, en lo no hecho, pero también en lo vivido, lo platicado y por supuesto en lo visto. Porque algo que sí hice fue utilizar la cámara, material o mental,  para registrar hechos, vivencias y momentos decisivos.  La cámara también espejea.

Algo de lo «malo» que nos está dejando la era pandémica es la vida virtual.  El excesivo bombardeo de información, en gran parte deformada y sesgada,  que la mayoría de personas no estaban preparadas para procesar.  Cuando llegó la primera televisión a casa, un armatoste de cuatro patas y una pantalla en blanco y negro, recuerdo que mi abuela decía que «nos iba a comer el cerebro» y afortunadamente no pasó, pero sí de alguna manera la mente. Las generaciones que crecimos con la tecnología audiovisual pensamos en imágenes más que las anteriores que lo hacían en palabras. Esto me lo estoy inventando ahorita pero seguro que algo así pasó.

¿Cómo será para la generación  alfa pospandémica?

Un destello de esperanza aparece cuando veo y leo textos producidos por niños y jóvenes en algunos proyectos escolares, en programas de promoción literaria. De pronto volvemos a las palabras por puro hartazgo de lo virtual.  Ya veremos.

Ojalá que no abandonemos el ejercicio vital de la palabra o estaremos condenados a la virtualidad cada vez más invasiva. Ojalá que sigamos atreviéndonos a espejearnos, al especular el reflejo de la palabra impresa, ya sea por el procesador o por la imprenta. 

El espejo es una herramienta poderosa porque te obliga a lidiar contigo mismo en un nivel más profundo. Conceptualmente, las pinturas son como espejos. Son una expresión del artista: así es como veo el mundo y lo presento. Mickalene Thomas

Todo tipo de cosas en este mundo se comportan como espejos. Jacques Lacan

…y copión de ciertos artículos con banda sonora, también le ponemos… con dedicatoria a la generación alfa.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s